27 jul. 2017

RECITALES: BASEMENT EN GIER MUSIC CLUB


Hace un par de meses, casi utópicamente, en una entrevista con Andrew, cantante de BASEMENT, me decía que seguramente iban a estar por Sudamérica este 2017. Realmente no le creí en ese entonces, pero llegó el jueves 20 de julio, y ahí estaban los Basement a flor de piel para brindar su primer show en Argentina. Esto es lo que pasó el jueves pasado en Gier Music Club.



Los primeros en aparecer en escena, fueron los CURSI NO MUERE, la banda revelación del hardcore emotivo nacional de este año. Siguen presentando su EP "Perdidos En Traslación" y su próxima fecha es el domingo 20 de agosto en Salas Tifón de Ramos Mejía, acompañando a Portland en su show despedida. Estén atentos a esta banda que tiene mucho para decir.
Luego, serían también de la partida los rosarinos HOW WE ARE, quienes se encuentran despidiendo su mini EP "Blurred" en la antesala de lo que será su primer disco de estudio. Espero que vuelvan pronto a Buenos Aires para recibir más de sus canciones llenas de garage y melodías.

Se hacían las nueve y media de la noche, y tras levantarse el telón, pegada salió "Whole", del disco "Colourmeinkindness" (2012). Casi de imprevisto, de sorpresa, o quizás meramente porque no me caía la ficha, BASEMENT estaba ante mis ojos, enfrentados a un público que no paró de agitar, moshear, cantar, gritar, y derivados verbos que denominan euforia, canciones que quizás en su no tanta violencia musical, caían rendidos a su violencia emocional y lírica. Como fan que ve a una banda que lo acompañó en tantos momentos, me dije a mí mismo que era normal sentirme algo estático, ya que la caída de ficha aún no llegaba, solo las letras pasando como un tren larga distancia en mi cabeza. 
"Aquasun", la icónica "Fading", la requerida "Crickets Throw Their Voices", "Spoiled", "For You The Moon" y "Earl Grey" marcaron la primera parte del show, en lo que fue un popurrí de "I Wish I Could Stay Here" (2011), el enorme "Colourmeinkindness" (2012) y "Promise Everything" (2016). Si me pongo en exquisito, me hubiese gustado escuchar alguna joya perdida de "Songs About The Weather" (2010), pero no se podía pedir más. No hacía falta.
"Bad Apple", "Canada Square", "Brother's Keeper" y "Promise Everything se sucedían, y la gente volaba, en un auténtico momento de catarsis y felicidad, de esas que se anhelan durante mucho tiempo y la reacción al vivirla es extenuante como tenaz. A esa altura del show, ya comenzaba a soltarme un poco, a comprender que estaba ante uno de esos recitales que se guarda siempre en la memoria y el corazón, aún dándome cuenta que había perdido la oportunidad exacta de disfrutar como se debe las primeras canciones.
"Breathe", "Pine" y "Covet" amagaban con ser las finales de la noche, ante unas 250 personas, a las cuales era imposible borrar la sonrisa de sus rostros. Pero no, "Yoke" fue la elegida para concluir con una fecha inolvidable. 
Basement llegó en el momento justo de su carrera. No se les puede decir nada más que un simple: Gracias.

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